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Lo último en 2019 sobre Adiós a Karl Lagerfeld

Por qué Karl Lagarfeld era el mejor diseñador de moda, su historia lo dice.

Volvió a su mancha el misterioso talento, el más arrogante y fenomenal modista, fotógrafo impresionante, interiorista exquisito, intérprete y humanista, perfeccionista al extremo y gran diseñador que pasará a la Historia, entre otros méritos, por ocurrir resucitado a Chanel.

Sí, pasará a los libros de Historia de la Moda por ocurrir resucitado o ocurrir sacudido a una marca agonizante de toda la polilla y telas de araña, para convertirla otra vez en la marca con más carisma del mundo, apta para jovencitas o setentonas. Le sucede, ya oficialmente, Virginie Viard, su mano derecha desde hace 30 primaveras, posteriormente de que Karl ingresara en la Maison en 1982.

Karl Lagerfeld

Una catarsis que sólo él pudo sobrellevar a lado con su coleta de Barry Lindon: conservar el espíritu de la casa, sus tweeds, sus matelassés, sus bailarinas bicolor, sus cadenas largas ya poco rancias, y mezclarlas por el arte de birlibirloque, con la minifalda, los colores fluor, las plataformas, las deportivas, el neopreno….

Un híbrido que podía ocurrir sido una payasada y resultó ser una ingenio. El germánico, caprichoso, antipatiquísimo y workalcoholic Karl había catapultado el logo de Chanel a lo más hacia lo alto de la modernidad, estilo y elegancia en todo el mundo.

Controlaba cada ínfimo detalle de sus desfiles y los convertía en verdaderas performances. ¡¡¡ Cómo fue aquel en el Grand Palais transformado en un supermercado donde las modelos compraban con sus carritos el Fairy y los pañales!!!

‘Con esto quiero representar que un traje de adhesión costura debes llevarlo con la naturaleza que llevas un vaquero. Esa es la elegancia”. O aquel otro que emulaba en el mismo lado los jardines de Versalles. Su desaparición en el último desfile el pasado enero, hizo que comenzara el rumor. La máquina alemana se apagaba. Comprendí al ver el documental ‘7 days before’, en Netflix   (imprescindible para comprender el poderío de Chanel y del modisto) cómo un simple fleco engurruñado provocaba un lamento del director, capaz de idear 10 colecciones al año para Chanel, las de Fendi, las de su propia marca, dibujar todos los bocetos (pintaba de maravilla, fotografiar él mismo sus colecciones, que ideaba con una imaginación de Alicia en el País de las Maravillas).

Karl Lagerfeld Fendi

Karl Lagerfled para Fendi

‘La soledad es el más grande de los lujos’ decía este personaje dieciochesco que no callaba o que decía: “Adèle (la cantante) está gordísima”. “He mandado diez trajes a Alberto de Mónaco para su boda pero está hecho una mentira y no le estarán si no pierde vigésimo kilos”. Él mismo había perdido 30 kilos y publicado un manual sobre cómo lograrlo. Cuando le concedimos el premio de La Aguja de Oro de la Moda en 1984 ni siquiera escribió para asegurar que no vendría a recogerlo.

Karl Lagerfeld

Decoró palacios y hoteles como el Schlosshotel de Berlín, hizo decenas de exposiciones fotográficas, no faltó a ninguna cena en la que le esperaran sus amigos. Era el caso de Carolina de Mónaco y su hija Carlota, a las que adoraba y aconsejaba qué Chanel Couture tenían que sobrellevar en cada fiesta de indumentaria, cada cual más glamouroso y refinado que el otro.

Karl Lagerfeld

Fue íntimo de Saint Laurent y este hijo de patrón germánico y vendedora de ropa interior berlinesa trabajó antaño para Balmain, Patou, Chloé… Nunca quiso parecerse a nadie. “La personalidad empieza cuando termina la comparación”. Hace tres meses pidió que le incineraran sin ninguna pompa  próximo a su gatita Choupette, la única compañera que siempre aguantó sus abruptos vaivenes.

Adiós, Karl.

 

 

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